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Ingeniería sin escalas: El valor técnico y social de la MAPE

1 sept
3 min de lectura
Inspección y acompañamiento técnico en la Mina de Larimar, República Dominicana.
Inspección y acompañamiento técnico en la Mina de Larimar, República Dominicana.

Cuando conversamos sobre minería en los congresos del sector o en los medios de comunicación, es natural que la atención se dirija hacia las operaciones de gran escala: megaproyectos, flotas de camiones, plantas de procesamiento avanzadas y grandes inversiones de capital. La gran minería es una columna vertebral innegable del desarrollo económico y un motor clave de innovación tecnológica para el mundo.  

Sin embargo, esta fascinación por la magnitud nos ofrece una oportunidad de ampliar la mirada. La Minería Artesanal y de Pequeña Escala (MAPE) convive con la gran industria y guarda un impacto social, cultural y comunitario de un valor incalculable. Desde mi experiencia como ingeniera y en el ejercicio de la función pública como directora de Promoción Minera en la República Dominicana, he comprobado que no se trata de elegir entre una o la otra, sino de integrarlas en un mismo ecosistema técnico e institucional donde ambas se complementen.  


Un puente entre la alta tecnología y el impacto comunitario

La gran minería destaca por sus impresionantes volúmenes de producción e indicadores macroeconómicos. Por su parte, la pequeña escala destaca por su cercanía y su capacidad de dinamización social directa. Comprender la MAPE implica reconocer sus características particulares:  

  • Un motor económico territorial: A diferencia de proyectos donde el capital es intensivo en maquinaria, la MAPE es intensiva en mano de obra. Cada avance en la pequeña escala repercute de manera inmediata en la economía de las familias y comercios de la comunidad local.  

  • Una oportunidad para la ingeniería aplicada: Históricamente, la formación académica se ha enfocado en responder a los requerimientos de la gran escala. Adaptar soluciones geomecánicas, diseños de ventilación y estándares de seguridad a la pequeña escala representa un campo profesional fértil, sumamente enriquecedor y transformador.  

  • Patrimonio e identidad: El mineral extraído a pequeña escala muchas veces lleva consigo la historia de una región, la tradición de sus familias y el orgullo de un territorio.  

La minería, en todas sus escalas, comparte el mismo principio fundamental: transformar los recursos del subsuelo en desarrollo para las personas.  


El caso del Larimar: La suma de voluntades técnicas y sociales

En la República Dominicana hemos asumido el compromiso de integrar la Minería Artesanal y de Pequeña Escala (MAPE) dentro de las conversaciones estratégicas del sector. La evolución de la mina de Larimar, en Barahona, es un testimonio de lo que ocurre cuando la ingeniería y la gestión pública tienden puentes hacia la minería artesanal:

  • Geomecánica y seguridad compartida: Trasladar los principios de la ingeniería de geomecánica de minas, como la evaluación de frentes de trabajo y la mejora en el sostenimiento de túneles, directamente a la mina ha permitido elevar los estándares de seguridad operacional, demostrando que las buenas prácticas técnicas son aplicables y valiosas en cualquier dimensión.

  • Acompañamiento e institucionalidad: Al trabajar de la mano con las cooperativas y la asociación de extractores, hemos avanzado hacia una organización operativa más sólida, basada en el diálogo, la capacitación continua y la confianza mutua.

  • Cadena de valor integral: Lograr interconectar la labor de extracción en la mina con la lapidación, la joyería y el turismo, haría que el valor agregado permanezca en la comunidad origen del recurso.

  • Proyección internacional: La consolidación de la Denominación de Origen Larimar Barahona y su avance en el marco de la protección internacional bajo el Sistema de Lisboa de la OMPI constituyen un logro colectivo. Muestran cómo un mineral extraído artesanalmente puede posicionarse con los más altos estándares de calidad y protección legal a nivel mundial.


Un llamado a una ingeniería más inclusiva

La experiencia con el Larimar nos demuestra que la minería artesanal y la gran minería no son realidades opuestas, sino facetas complementarias de una misma disciplina.

Invito a nuestros colegas ingenieros, a la academia y líderes de la industria a tender más puentes hacia la minería artesanal y de pequeña escala. Aportar nuestros conocimientos técnicos, capacidad de innovación y visión de sostenibilidad a las comunidades artesanales. Esto no solo fortalece al sector minero en su conjunto, sino que también nos permite construir una profesión más integral, humana e inclusiva.

 
 
 

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